“Tu equilibrio es una habilidad y se puede entrenar con práctica.”

El domo es el corazón del espacio. Su geometría sagrada crea un entorno de contención y coherencia energética, favoreciendo la introspección, la meditación profunda y el trabajo interior. La luz natural que lo atraviesa, junto con el silencio del entorno, genera un estado de presencia y calma que invita a habitar el momento con plena conciencia. Aquí, el tiempo se desacelera y la energía se ordena.

El sauna es un espacio de purificación profunda. El calor consciente actúa sobre el cuerpo físico liberando toxinas, mientras que a nivel energético facilita la descarga de cargas acumuladas y bloqueos internos. Cada sesión es una invitación a soltar, a vaciar, y a renovar la energía vital desde adentro hacia afuera.

La bañadera de bronce propone un ritual de inmersión y restauración. El bronce, por sus propiedades conductivas, potencia el trabajo energético y amplifica la sensación de arraigo y presencia. El agua caliente envuelve el cuerpo, relaja el sistema nervioso y habilita un espacio íntimo de reconexión, descanso profundo y regeneración.

El arroyo fluye de manera constante, recordando el ritmo esencial de la naturaleza. Su sonido acompaña los procesos de descanso, contemplación y limpieza emocional. El contacto con el agua viva permite reconectar con lo simple, soltar tensiones y armonizar el cuerpo energético a través de un elemento puro, en movimiento y sin intervención humana.